En su nueva columna, nuestra presidenta reflexiona con contundencia sobre los intereses económicos que mueven las guerras, la manipulación de la opinión pública, el miedo colectivo y las graves consecuencias que estos conflictos tienen —una vez más— para las personas más vulnerables.
Desde los “nadie” de Galeano hasta la amenaza a una democracia ya debilitada, una llamada clara a no ceder derechos y a responder colectivamente frente a la injusticia y la precariedad.


