El Colegio Oficial de Educadoras y Educadores Sociales de la Comunidad Valenciana se suma a la convocatoria para reivindicar el acceso a una vivienda digna como derecho fundamental y pilar básico para la inclusión social.
El próximo 11 de noviembre, el COEESCV muestra su apoyo a la Huelga por la Vivienda, una movilización que pone el foco en las dificultades de acceso a una vivienda digna y asequible, así como en las consecuencias sociales de la precariedad habitacional.
Desde la Educación Social, defendemos que disponer de una vivienda estable es una condición imprescindible para desarrollar un proyecto de vida, acceder al empleo, cuidar la salud y participar plenamente en la sociedad.
Esta realidad afecta especialmente a las personas y colectivos en situación de vulnerabilidad, pero también a las propias profesionales de la intervención social, que en muchas ocasiones afrontan dificultades para acceder a una vivienda en condiciones dignas.
El COEESCV reivindica políticas públicas que garanticen el derecho a la vivienda, regulen los precios del alquiler, frenen los desahucios y amplíen el parque público de vivienda.
Compartimos a continuación el manifiesto íntegro del Colegio en apoyo a esta convocatoria.
MANIFIESTO
EL COEESCV A FAVOR DE LA HUELGA POR LA VIVIENDA
Desde el Colegio Oficial de Educadoras y Educadores Sociales de la Comunidad Valenciana queremos mostrar nuestro apoyo a la huelga por la vivienda convocada para el próximo 11 de noviembre, con la firme convicción de que la vivienda no es un bien de consumo ni un activo financiero con el que especular, sino un derecho humano fundamental y un pilar básico para la inclusión social.
La Educación Social no puede ser neutral ante la crisis de la vivienda. Nuestro trabajo diario no consiste únicamente en amortiguar el sufrimiento individual, sino en señalar y denunciar las causas estructurales que lo provocan. Acompañamos a personas en situación de extrema vulnerabilidad cuyas trayectorias de inserción social, de empleo y de salud mental se quiebran sistemáticamente contra la misma pared: la imposibilidad de acceder o mantener un techo digno.
Sin una vivienda estable y asequible, cualquier intervención socioeducativa se vuelve frágil o inviable. No se puede construir un proyecto vital, buscar empleo, superar un proceso de adicción o criar con dignidad cuando existe la amenaza constante de un desahucio, una subida inasumible del alquiler o el hacinamiento.
En nuestro día a día presenciamos cómo familias monomarentales, jóvenes tutelados o ex-tutelados, personas migrantes, personas que perciben rentas mínimas o personas mayores, quedan completamente expuestas e invisibilizadas frente a un mercado inmobiliario hostil, gentrificado y turistificado.
Todo ello provoca una gran angustia que genera altos niveles de estrés, ansiedad y vulnerabilidad emocional, penalizando doblemente a quienes ya parten de situaciones de desventaja social.
Y como nadie está a salvo de esta realidad, las profesionales de la Educación Social y del tercer sector también nos encontramos con ella. Con salarios a menudo ajustados a convenios precarios, muchas compañeras sufren la imposibilidad de independizarse, se ven obligadas a compartir piso hasta edades avanzadas o deben destinar más del 50% de sus ingresos al pago de un alquiler.
Resulta éticamente insostenible el acompañamiento socioeducativo desde la propia precariedad habitacional. Cuidar a quienes acompañan requiere garantizar también sus condiciones socioeconómicas básicas.
Apoyar la huelga es defender el sentido de nuestra profesión: transformar realidades injustas y exigir políticas públicas reales que regulen los precios del alquiler, frenen los desahucios e incrementen el parque público de vivienda.
MANIFIESTO DESCARGABLE Y CARTEL EN ADJUNTOS













